La música, como cualquier arte, es uno de los medios más poderosos para la cohesión de masas, la expresión de ideales y el llamado a un cambio social. La década de los sesenta es el mejor ejemplo del poder que tiene la música para movilizar a las masas descontentas en contra del sistema. Fue una época de protestas y guerras en medio de un mundo dividido por dos sistemas opuestos. Es ésta la cuna de la llamada canción protesta o contestataria.
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